Mauricio Delfín habla sobre “Made in Taiwan”

Hecha desde Cusco

Te han dicho que hay una muestra sobre Cusco en el centro cultural. Y te ha dado curiosidad, quieres saber en qué anda el arte de Cusco en estos días. Piensas en Cusco y, como Limeño, se te vienen viajes, bares, ruinas y chullos a la cabeza. Luchas contra los estereotipos. Te exiges más, pero aún así no logras responderte a ti mismo qué pasa “a nivel del arte” en Cusco en estos días. Tratas de nombrar en tu mente a los artistas cusqueños que conoces y te das cuentas que no conoces a muchos. Entonces, vas a la muestra.

Llegas y te das cuenta que te han engañado. No es una muestra sobre Cusco. Esta es una muestra desde Cusco, creada por Cusqueños, artistas que quieren trastocar esa triste cartografía que día a día los promotores turísticos te meten en la cabeza. Esa idea de que “Mapi Pone”, y de que lo único que vale la pena en Cusco a nivel cultural son esas piedras antiguas y poderosas, pero deshabitadas.

Lo que Proyecto 3399 quiere que re-considemos es esa idea que tienes/tenemos del Cusco, pero no para darte a cucharadas la respuesta, sino para hacerte re-pensar todos esos arquetipos a modo de un sopapo emocional. Desestabilizar esa apreciación que tenemos por nociones fijas y certeras, y por identidades inmutables a través del tiempo. Estos artistas quieren des-Cusqueñizar al Cusco. Nada menos.

¿Y de qué está hecho el espacio cultural cusqueño? Para Proyecto 3399, el Cusco de hoy está hecho con plástico azul, ese que viste por todos lados en la televisión cuando se salió el río, y supimos de Cusco por otras razones, más allá del número de turistas que anualmente lo visitan. Ese plástico azul nos remite a una precariedad en la construcción del hogar. De miles de hogares dejados de lado: Otro tipo de ruinas. Y sobre estas nuevas ruinas otro tipo de cultura. Otra actividad cultural.

Proyecto 3399 aprecia la fricción, y los deslizamientos simbólicos. Por eso las canciones pop en quechua, que dan cuenta de esa primera generación que escuchó la palabra “globalización” y la considero relevante, adecuada para descubrir esas contradicciones que sentimos en funcionamiento en nuestra vida diaria.

Esta muestra habla de un Cusco en movimiento, de un Qosqo hecho en Taiwan (o Taipei, o Japón…). De muchas formas igual a esa Lima que dices conocer. Un espacio cultural creado y formado por sujetos cada vez más híbridos, y cada vez más en control de sus hibridaciones; productores de sentidos cada vez más conscientes y a cargo de su plenitud en medio de tanta simbiosis.  En vez de sentirse sujetos culturales incompletos, los miembros del Proyecto 3399 ha decidido dar cuenta de un espacio total, repleto de encuentros y desbordante de fricciones.

Si esperabas encontrar una postal más de un Cusco idealizado, pues te equivocaste de exposición.

Y si para eso habías venido. Pues entonces: Ripuy.

Mauricio Delfín.

MDT catálogo 5